Rodrigo Herrera Lareu es un platense que vive en Cataluña y que vivió en este 2020 la experiencia de la temporada de verano condicionada por la amenaza del coronavirus.
Según lo que relata, las playas cercanas a la ciudad donde vive (Reus, ubicada a una hora y media de Barcelona) se caracterizaron este verano por contar con una menor afluencia de turistas, con fuertes protocolos que no siempre se cumplieron y por encontrar a la actividad nocturna como el punto más crítico.
“Lo que yo noté es que, cerca del verano, cuando comenzaron a reducirse las restricciones, se entró como en una ilusión de normalidad. Y eso, acompañado por el buen clima propició que se descontrolara un poco el asunto”, sostiene.
“En cafeterías y bares el máximo para reunirse era de 10 personas, y en general se fue respetando, pero así como en Argentina existe la viveza criolla acá existe la picaresca española y siempre veías algún grupito haciendo trampas para saltearse la restricción”, sostiene el platense.
Al referirse puntualmente a la situación de las playas durante el verano europeo, Herrera Lareu dice que “la verdad es que no encontré gran diferencia con el verano anterior. La gente fue igual a la playa. Llegabas con el barbijo hasta a la arena y después ya era otra cosa. Te lo sacabas y te juntabas con tu grupo. Había gente que respetaba la distancia entre grupos y gente que no”.
La noche fue lo más complicado, sobre todo la de la gente joven, adolescentes o jóvenes de 18 a 25 años. A la noche veías que se armaban grupos grandes y era todo un poco caótico, cuenta Herrera Lareu.
Seguidamente agrega que “en determinado momento del verano se habilitaron espacios cerrados, abrieron los boliches, pero no a la manera tradicional. Por ejemplo, cambiaron los horarios y abrían y cerraban más temprano, perro no se podía ir a bailar, así que era una cosa media rara. Habilitaron espacios dentro del boliche y dejaban que grupos reducidos permanecieran en una zona determinada y se quedaran ahí. Escuché que eso se complicó mucho, pero yo elegí no ir”.
“De acuerdo a lo que yo vi acá les recomendaría que se cuiden y que sigan los protocolos hasta que se encuentre una solución”, concluyó Herrera Lareu.
“Hubo una ilusión de normalidad que, acompañada por el buen clima, propició cierto descontrol”
SUSCRIBITE a esta promo especial